El crucero Scarlet Lady, fletado por la empresa estadounidense Atlantis Events para un viaje dirigido a pasajeros LGBTQ+, volvió a enfrentar restricciones en su recorrido por el Mediterráneo después de que Egipto negara el permiso para atracar en el puerto de Alejandría, apenas unos días después de que Turquía rechazara el ingreso de la embarcación alegando razones relacionadas con sus “valores morales”.
El itinerario original del crucero contemplaba escalas en Kuşadası e Estambul, en Turquía. Sin embargo, las autoridades de la provincia de Aydın anunciaron la cancelación de la visita al considerar que el viaje estaba organizado por un grupo cuyas actividades “no son compatibles con la estructura de la sociedad y los valores morales” del país.
Tras esa decisión, la empresa de viajes reorganizó el recorrido e incorporó una escala en Alejandría, Egipto, como alternativa. No obstante, cuando el barco ya se aproximaba al puerto, las autoridades egipcias revocaron la autorización previamente concedida e impidieron el ingreso de la embarcación, sin ofrecer una explicación pública sobre los motivos de la decisión.
En una comunicación dirigida a los cerca de 2.000 pasajeros que viajaban a bordo, el director ejecutivo de Atlantis Events, Rich Campbell, expresó su sorpresa por lo ocurrido y señaló que la empresa había realizado itinerarios similares con escalas en Egipto durante años anteriores sin inconvenientes.
“Recibimos aprobación total para llegar a Egipto y, apenas cuatro horas antes de recoger al práctico y a los oficiales de aduanas, nos informaron que el barco no tendría permitido ingresar al puerto”, explicó el CEO.
Como consecuencia de ambas prohibiciones, el crucero modificó nuevamente su ruta y sustituyó las escalas previstas por paradas en Creta, Grecia, y posteriormente en Kotor, Montenegro, con el fin de completar el recorrido sin cancelar el resto de las actividades programadas.
Atlantis Events aseguró que continuará trabajando para ofrecer experiencias de viaje seguras e inclusivas y expresó su esperanza de que, en el futuro, todos los destinos reciban a sus visitantes sin importar su orientación sexual o identidad de género.
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