El pasado miércoles 12 de marzo fue aprobado un acuerdo entre el Departamento de Defensa de Estados Unidos y los veteranos LGBTQ+ que fueron expulsados de su labor militar debido a su orientación sexual, acciones realizadas bajo la política de “don’t ask, don’t tell”.
La política del “don’t ask, don’t tell” (no preguntes, no digas), era una medida que permitía a las personas LGBTQ+ inscribirse en las fuerzas armadas siempre y cuando no revelaran su sexualidad. Además, los militares de alto rango o superiores tenían prohibido hacer preguntas referentes a los gustos sexuales.
La nueva resolución judicial podría beneficiar a más de 35.000 veteranos que entre los años 1980 y el 2011, fueron retirados de sus servicios militares por su orientación sexual.
Las personas de las fuerzas armadas que fueron retirados por su orientación sexual podían ser expulsados de dos maneras:
- Dado de baja de forma no honorable: Sufrían consecuencias como la exclusión del Veterans Health Administration, un servicio que le entrega pensiones, atención médica y otros beneficios de gran ayuda social.
- Dado de baja de forma honorable: No eran excluidos del Veterans Health Administration, pero su formulario de separación mostraba explícitamente su orientación sexual, siendo obligados en algunos casos a revelar esta información en tramites o documentos.
Ahora los veteranos dados de baja podrán solicitar una revisión inmediata, y en caso de cumplir con los requisitos correspondientes, podrán recurrir a los beneficios de los que fueron excluidos durante años.
La aprobación de este acuerdo es paso positivo para los veteranos LGBTQ+ que sufrieron de estigma, discriminación y problemas sociales durante mucho tiempo, ofreciéndoles una nueva oportunidad de limpiar su reputación y accediendo a beneficios económicos.
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