En El Salvador, Luis, Karina y Carlos comparten un camino marcado por la violencia y la discriminación debido a su orientación sexual. Sin embargo, todos ellos comparten una determinación común: la organización social en colectivos disidentes como forma de resistencia ante las adversidades y la indiferencia del Estado.
Un ejemplo palpable de esta resistencia se encuentra en Casa Flamenco, un restaurante en Suchitoto, donde un letrero desafía los prejuicios al proclamar: “En esta casa conviven maricones”.
Este pequeño gesto, liderado por el dueño, Luís Figueroa, destaca la importancia de crear espacios seguros en una comunidad con escasa visibilidad LGBTIQ+.
Luis, abogado y activista de derechos LGBTIQ+, conoce de primera mano la necesidad de estos espacios. Desde su temprana infancia, ocultó su orientación sexual por temor a causar preocupación en su abuela y a sufrir agresiones en su entorno escolar. En el colegio, se aisló para evitar cualquier indicio de su orientación, limitando sus interacciones sociales y evitando expresiones afectivas. Hoy, lidera esfuerzos para cambiar la percepción de la diversidad en Suchitoto, a través de la organización social “Huellas de Suchitoto”.