A día de hoy, el VIH/SIDA sigue siendo uno de los desafíos más importantes en la salud global. A pesar de los avances médicos que han mejorado significativamente la calidad de vida y la expectativa de las personas que viven con el virus, el estigma en torno al VIH/SIDA persiste, afectando de gran manera a las víctimas del padecimiento.
Los primeros actos discriminatorios con esta enfermedad se remontan a la década de los ochentas, momento en el que el VIH/SIDA era percibido como una “sentencia de muerte”, estando asociado con grupos marginados, particularmente la comunidad LGBTQ+, personas usuarias de drogas inyectables y trabajadoras sexuales.
El estigma y la violencia verbal ocasiona que las víctimas se aíslen de su entorno o generen trastornos como la depresión y la ansiedad, lo que empeora gravemente su estado de salud.
Aunque se han hecho progresos, el trabajo para erradicar el estigma del VIH/SIDA está lejos de terminar. La sociedad debe comprometerse a crear un entorno inclusivo y solidario para todos, independientemente de su estado serológico.
En este sentido, la educación se establece como una poderosa herramienta para combatir el estigma. La información precisa y basada en evidencia sobre el VIH/SIDA puede desmantelar mitos y prejuicios.
Como seres humanos, la empatía debe sobresalir ante este padecimiento. Con apoyo y conciencia, el estigma sobre el VIH/SIDA puede ser erradicado, entregándole una mejor calidad de vida a las personas que sufren del virus.
¿Qué opinas sobre que aún exista un estigma del SIDA? Coméntanos.