Costa Rica, conocida por su impresionante biodiversidad, playas paradisíacas y exuberantes selvas tropicales, se ha convertido en un destino turístico de ensueño para viajeros de todo el mundo. Pero más allá de sus maravillas naturales, este país centroamericano ha demostrado ser un refugio acogedor y seguro para la comunidad LGBTQ+, ofreciendo diversas actividades específicas para los miembros del colectivo.
San José, la capital de Costa Rica, es el epicentro de la cultura LGBTQ+ del país, contando en sus zonas populares con bares, discotecas y eventos dirigidos exclusivamente para la comunidad. Uno de los lugares más amigables y gay-friendly es el barrio Amón, conocido por ser un espacio abierto a la tolerancia.
Manuel Antonio es una zona ideal para disfrutar de las playas de la nación las cuales presentan una experiencia paradisiaca. Además, este lugar cuenta con numerosos hoteles y alojamientos gay-friendly que garantizan una estancia cómoda y segura.
Además de la vida nocturna, el país de la “pura vida” también cuenta con una variedad de zonas naturales para visitar. Desde el senderismo en el Parque Nacional Volcán Arenal hasta el buceo en las cristalinas aguas del Parque Nacional Isla del Coco, Costa Rica posee actividades aventureras abiertas a todo el mundo.
El país centroamericano también es sede de numerosos eventos y festivales que celebran la diversidad y promueven la igualdad. El Festival Internacional de la Diversidad y la Marcha del Orgullo en San José es una de las fechas conmemorativas más destacadas, atrayendo a miles de participantes cada año.
Costa Rica se destaca no solo por su belleza natural y su oferta turística, sino también por su compromiso con la igualdad y la inclusión. Este destino paradisiaco abre sus puertas a la comunidad LGBTQ+, ofreciendo una experiencia única y memorable para todos los viajeros.
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