El pasado lunes 10 de marzo la Corte Suprema de los Estados Unidos ha acordado analizar y estudiar la potestad que tienen los gobiernos estatales y locales para prohibir las terapias de conversión en el país, esto tras un recurso presentado por una terapeuta cristiana.
Las terapias de conversión están comprendidas por una serie de métodos pseudocientíficos, los cuales son usados para intentar cambiar la orientación sexual o la identidad de género de una persona.
A pesar de que se ha demostrado que las terapias de conversión ocasionan consecuencias negativas como la depresión, ansiedad, estrés postraumático, perdida de autoestima, pensamientos suicidas, entre otros, existen personas que consideran que la práctica es necesaria y funcional.
La mencionada terapeuta de nombre Kaley Chiles, argumenta que la ley estatal que prohíbe la “terapia de conversión” atenta directamente contra su libertad de expresión, despojándola de la posibilidad de hablar abiertamente con sus pacientes.
Según los documentos judiciales, la mujer desea conversar con sus pacientes sobre la importancia de “vivir conforme al diseño de Dios, incluida su identidad biológica”.
La ley de Colorado, lugar donde reside la terapeuta, define que a la terapia de conversión como cualquier intento de “cambiar la orientación sexual o identidad de género de una persona, incluidos los esfuerzos por modificar su comportamiento, su expresión de género o por suprimir o reducir la atracción o los sentimientos románticos hacia personas del mismo sexo”.
La corte ya se encuentra estudiando el caso, y se espera que la institución judicial se pronuncie antes de que finalicé su periodo de sesiones en junio de este año.
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