El pasado sábado 25 de julio, la celebración del Christopher Street Day, la principal marcha del Orgullo LGBTQ+ de Berlín, terminó en tragedia luego de que un hombre embistiera con una furgoneta a un grupo de asistentes y posteriormente atacara a varias personas con un arma blanca, dejando una mujer fallecida y al menos 29 personas heridas.
El ataque ocurrió durante la tarde en las inmediaciones de la Puerta de Brandeburgo y el parque Tiergarten, donde miles de personas participaban en las celebraciones del Orgullo. Según la policía, el agresor condujo deliberadamente contra la multitud antes de descender del vehículo y atacar a varias personas con un machete.
El presunto responsable fue identificado como Abdul Ballout, un ciudadano alemán de 21 años de origen libanés. De acuerdo con las autoridades, el sospechoso tenía antecedentes relacionados con el extremismo islamista, había intentado viajar a Siria para unirse al autodenominado Estado Islámico y se encontraba bajo un programa de desradicalización tras haber permanecido en prisión preventiva. Un día después del atentado, murió tras ser abatido por la policía durante una operación en el distrito berlinés de Spandau, luego de atacar a los agentes con un arma blanca.
El canciller de Alemania, Friedrich Merz, ofreció unas declaraciones tras los ocurrido. “Estos actos solo tienen un objetivo: quieren dividir a nuestra sociedad. Quieren arrebatarnos lo más importante que tenemos: nuestra apertura y nuestra libertad”, expresó.
Miles de personas acudieron posteriormente a una vigilia celebrada en la Plaza de París, frente a la Puerta de Brandeburgo, donde depositaron flores, encendieron velas y guardaron un minuto de silencio en memoria de la víctima mortal y de las personas heridas.
Mientras Berlín continúa procesando lo ocurrido, gobiernos y organismos LGBTQ+ mostraron su condolencia por las víctimas, además de condenar cualquier acto de violencia motivado por el extremismo o el odio.
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