En una decisión que ya genera alarma entre organizaciones LGBTQ+ y profesionales de la salud, la Corte Suprema de Estados Unidos falló 8-1 contra una ley de Colorado que prohibía las llamadas “terapias de conversión” en menores, abriendo la puerta a un posible retroceso en derechos y protecciones a nivel nacional.
La sentencia, derivada del caso Chiles v. Salazar, concluyó que la legislación estatal podría violar la Primera Enmienda, al considerar que limita la libertad de expresión de terapeutas al restringir ciertos discursos dentro de sesiones psicológicas.
El fallo fue redactado por el juez Neil Gorsuch, quien argumentó que la ley incurre en lo que el tribunal considera “discriminación por punto de vista”, al permitir afirmaciones sobre identidad LGBTQ+ pero prohibir otras perspectivas.
Sin embargo, la jueza Ketanji Brown Jackson, única voz disidente, advirtió que esta decisión ignora el consenso médico sobre los daños de estas prácticas, defendiendo la facultad de los estados para regular tratamientos que afectan la salud mental de menores.
Las terapias de conversión son prácticas en las que se busca cambiar la orientación sexual o identidad de género de una persona, siendo rechazadas por las principales asociaciones médicas, las cuales las consideran ineficaces y potencialmente dañinas.
Hasta ahora, casi 30 estados contaban con leyes similares para proteger a menores LGBTQ+ de estas prácticas, pero el fallo del Supremo podría debilitar o incluso invalidar muchas de estas normativas.
Para activistas y defensores de derechos humanos, el fallo representa un momento crítico. La batalla legal y cultural en torno a la dignidad, la salud mental y la autonomía de las personas LGBTQ+ está lejos de terminar.
¿Qué piensas de esta decisión tomada por la Corte Suprema de Estados Unidos? Te leemos.











